martes, 15 de enero de 2013

SOMOS PIEZAS

Hoy vuelve a escribir mi amigo, El peón de negras...
                                                               SOMOS PIEZAS
                                                                 

¡Hola a todos! ¡Buen día!

Como ya saben, soy un peón de negras de ajedrez, y vengo hoy a contarles algo que me ha pasado y me ha hecho reflexionar; el otro día, después de la partida, un peón blanco se guardó por error en la parte de las piezas negras. En la oscuridad de la caja y fuera del campo de batalla, no le notamos la diferencia con nosotros excepto por el acento, al principio era raro, pero era un tipo estupendo, no muy distinto de nosotros, con el que nos lo pasamos muy bien, lo único que quería era volver a casa con la familia y ganarse la vida de forma decente.

Ciertamente lo vi más cercano a mí que mis propias piezas, excluyendo a mis hermanos los peones, porque ¿Qué tenemos que ver nosotros con los caballos? A ellos les gusta la guerra y no tienen autoridad para reclamar, ¿Y con los alfiles? Sólo sé que no sirven al rey, no pueden casarse y tienen suaves y cuidadas manos, ¿Las torres? Si hay alguna protesta su obligación en el tablero es salir a darnos de h. estooo.... a darnos una lección de civismo, ¿La reina? Bueno, en apariencia la reina no es tan lejana, de hecho todos los peones soñamos en convertirnos en una, pero es altiva y en realidad es inalcanzable, cuando coronamos y ocupamos su lugar, es sólo hasta que acaba la partida y a casa vuelves peón ¿El rey?, es una pieza no mucho mejor que uno de nosotros, de hecho, ¿por qué tenemos que morir por él? Ahora me siento mas ligado al peón blanco que a él.

Pensé mucho, volví a pensar, le di vueltas, seguí reflexionando... ¿Por qué es tan poderoso? ¿Por qué no puede ser elegido?, ni siquiera podemos coronar a rey, podemos convertirnos en cualquier pieza menos en él ¿Por qué hace falta rey?, ¿Por qué él es considerado mejor que uno de nosotros?. Para mí es más válido cualquier peón, ya que estamos en contacto con la realidad, creo que si se nos escuchase nos iría mejor, además si el rey no es el que manda no perderíamos al rendirse una pieza, y eso es otra, al rey nunca lo comen, el muy cobarde se rinde, nos pide morir por él, pero él si se ve amenazado exige cualquier sacrificio para salvarse, incluso la reina...

Intenté hablar con las otras piezas, pero las piezas “superiores” no me escucharon (a las torres no les conté nada, ya sabéis, ven alborotadores y espías en todas partes y no tenía ganas de probar el calabozo) En el caso de la pareja real ni siquiera se puede acercar uno a ellos y, además, mis compañeros los peones estaban ocupados con el fútbol... y les entiendo, el reino se mantiene con su trabajo y cuando llevas trabajando 40 horas declaradas y 20 sin declarar, el domingo sólo tienes ganas de descansar la cabeza.

Llegó el día de la partida, tengo al peón blanco enfrente, de repente veo lo inútil que es todo, al llegarme la orden me niego a avanzar y le grito a mis hermanos, ¡No peleéis contra ellos, son peones como vosotros!, luego le grito a todos ¡Peones del tablero, uníos!, pero todo es inútil, mis hermanos acatan las órdenes, los enemigos no me escuchan, y el primero en morir es mi amigo el peón blanco. Yo caí en batalla y en el informe oficial se declaró que me mantuve firme en la defensa del rey, una vida curiosa ésta, las torres me metieron en el calabozo después de la partida y tengo que reconocer que pusieron mucho empeño en hacer su trabajo, así que, voluntariamente, acepté y transigí...

Ya no soy el mismo, el fútbol me enfada, las conversaciones de mis compañeros no me llenan, se que ya no soy un peón, pero lo sigo siendo y cada partida veo a mi amigo enfrente, acato órdenes, y hago lo que tengo que hacer, pero no puedo evitar llorar al matar a una pieza blanca, si pudiera hacerles entender, si tan solo entendieran. Ojalá un día...

El peón de negras

12 comentarios:

  1. ¡Bravo!
    Muy bien, me encantó el juego del "juego".
    Si es que no hay como hablar de uno para que las cosas rueden.
    Enhorabuena, Soto, no sabes cómo y cuánto me alegra leerte cuando escribes así (o...¿sí lo sabes?)

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    1. Ratoncito:Antes de nada decirte que el articulo no es mio,es de un amigo que firma con el seudonimo-El peón de las negras_ le encanta escribir y me transmitió que de vez en cuando le gustaria hacerlo en mi Blog,para mi es un placer y un halago , accedí gustosamente.Pensé que te gustaria mucho este articulo,porque sabria que te supergustaria,porque tus escritos tambien van por "eses mundo mágicos y reales al mismo tiempo".
      Un biquiño

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  2. mmmmm.... escribes precioso Jose. Hiciste que un nudo se mie hiciera en la garganta. Te entiendo desde esta impotencia atroz ante el mundo loco que nos rodea. Tambièn desde la lucha mental esteril y dolorosa que parece no ir a ninguna parte. Ojalà todos entendièramos.... y supièramos quien es nuestro hermano, quien es nuestro pueblo, cuàl es nuestro camino. Un beso.

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    1. Juliana:Ja,ja,ja,el articulo no es mio ,es de un amigo que se ofreció a escribir con el seudonimo de_El peón de las negras- cosas suyas en mi Blog, a lo cual accedí muy gustosamente.Como a ti te encanta escribir,lo haces muy bien ,estás también invitada a hacerlo cuando quieras.
      Si,a mi tambien me gusta muchisimo el articulo,muy ingenioso,con mucho fondo y muy bien escrito.
      Un biquiño,Juliana.

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  3. Estupendo regalo el de tu artículo, qué grato y original.Además, ha tenido la virtud de hacerme sonreir, incluso me he sentido solidario con el peón negro de la partida. Enhorabuena, da gusto ver qué bien hilvanas un cuento. Carlos.

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  4. Da igual quien lo escriba mientras quede escrito y podamos disfrutar con ello.
    Enfrentarnos en la vida a los que peones somos, resulta irónico, o perverso, ¿no creéis? ayudar a los que nos enfrentan sean caballos o
    polis, torres o más armados, alfiles o banqueros, financieros y demás capital, reyes o políticos siervos del poder para ellos y sin el pueblo, resulta descorazonador. Y acabamos jugando partidas día a día en las que cerramos los ojos ante el peón de enfrente o el de la izquierda y si es preciso, lo derrotamos aunque sea con el silencio y la mirada en otra parte y ay!, nos declaramos inocentes, e ignorantes. Y así van ganando torres, reyes y demás comparsas del poder, sin perder el sueño, seguros de que seguiremos jugando a su favor aunque sea por miedo y por desidia.
    Salud, pensamiento y acción. Xtina.

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  5. Preciosa reflexión,mejor desgranado el articulo no puede estar,"estremece" lo borrego que somos cayendo en su juego,destrozandonos unos a otros.
    Pues,eso,salud,pensamiento y acción.
    Unha aperta agarimosa

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  6. Me parece muy acertado este articulo y lo que se puede sacar de conclusiones de el.Xosé eres muy generoso y es una buena practica el que dejes tu espacio y que nos traigas articulos interesantes de otras personas.A luchar señores y esto que hace Xosé es luchar pues una sociedad bien informada es más dificil de manipular.
    Saludos Paco

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  7. ¡Hola Cerdeira! Mi enhorabuena.

    Nos dejas un excelente texto que con metáforas en un tablero de ajedrez, que nos va hablando de la realidad para hacer una reflexión sobre las jugadas que hacen a diario ciertos personajes en el tablero de la vida.
    Así van tejiendo en el tiempo y para ellos mismos falsedad, desvergüenza, deshonestidad, deshonor. Y desilusión, desencanto, rabia, y desesperanza a los peones de a pie.

    Mi felicitación al Peón negro.
    Te dejo mi gratitud y mi estima siempre.
    Un abrazo y se muy feliz

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  8. ¿Cuántas veces hemos vivido situaciones parecidas? Infinidad. Ya no, por suerte, en el aspeto de una batalla, ni siquiera tan inocente como sobre un tablero de ajedrez.
    Has hecho que recuerde muchas historias, alguna todavía fresca en mi memoria.
    Me gustaría que leyeras mi novela: "El Camino Infinito". En ella encontrarías algunas historias que dan que pensar.

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  9. Hola de nuevo, pues no se hable más, haber como puedo conseguirla?

    Un saludo.

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  10. No sé ni cómo he llegado a este blog, a este escrito, y me ha tocado la fibra.
    Soy un peón, lo reconozco y lo asumo, pero no cambio mi condición de peón ni por la de torre, ni por la de caballo, ni aun por la de rey.
    Se me ocurre que los peones somos más, y podemos negarnos a seguir dando nuestra vida por un rey al que ni hemos elegido ni nos representa, porque vive en otra esfera distinta a la nuestra.
    Como no sé si soy peón de blancas o de negras, me quedaré en que soy un peón de colores. Dudo entre el rojo y el verde, porque en la oscuridad de la caja tampoco lo distingo demasiado bien. Y cuando salgo de la caja me tienen tan ocupada que apenas sí puedo ver el color que ostento.
    Y otra cosa. Mi acento es un poco distinto al del resto de peones que puedo encontrarme por aquí, pero no por eso vamos a dejar de entendernos, ¿no?
    Me ha gustado la idea del blog, y me ha gustado cómo escribe "el peón de negras". Me pasaré a menudo por aquí.

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